Desde esta ciber-colina, os saludo.
Aquí he instalado mi cabaña para compartirla con quien quiera visitarme.
Entrad y sentaos junto a mí y calentaos las frías manos
en esta humilde hoguera de espiritualidad.
Mientras lo hacéis, os regalaré palabras; sólo eso, palabras cálidas que intentan exponeros las realidades que constituyen el Norte de mi vida.
Tal vez así pueda ayudaros a descubrir vuestra brújula interna,
repararla en su caso,
y animaros a usarla como guía en vuestras vidas.
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